Desde que perdí a mi mascota cuando tenía 12 años, lo que supuso una enorme tristeza, jamás pensé en volver a tener una: mi pseudo-cocker spaniel (era una mezcla de Spaniel sabrá Dios con qué más) no podría ser reemplazado por cualquier otro perro. Sin embargo, al ver a mi hijo de 4 años saltar de entusiasmo y enternecerse cada vez que ve a un canino, estoy considerando la posibilidad de añadir un integrante a la familia.
La primera vez que tuve mi mascota no la escogí, sino que llegó a nuestra casa como un regalo, así que jamás tuve que preocuparme por aprender de razas, cuidados ni nada por el estilo. Ahora, por el contrario, como soy completa neófita en la materia, me lancé a una profunda búsqueda por internet y me he encontrado con la sorpresa de innumerables reseñas para cada tipo de perro, descripciones sobre temperamentos (no se me había ocurrido que cada raza tuviera su carácter distintivo)que al leerlas más bien parecía que estuviera leyendo el perfil de un personaje importante en una revista; e incluso descripciones sobre enfermedades típicas inherentes a cada raza, como si de un humano se tratara (no tenía idea de que un perro pudiera padecer de hipotiroidismo).
He descubierto tanto en tan poco tiempo, que ahora no puedo entender cómo hace muchos años uno recibiera un perro en casa, así sin más, sin mayores preocupaciones.
Pero supongo que eso es lo que ocurre en estos tiempos modernos donde las mascotas ya tienen más privilegios que la gente: tienen EPS, asisten a clases de obediencia (a veces me pregunto si también funcionarán con los niños, quisiera meter a mi hijo en uno de estos cursos), guarderías y hasta ¡hoteles! Cuando yo era niña, esto no estaba en el panorama, ¡ni de lejos! No sólo esto no trasnochaba a nadie sino que los pobres animales tenían nombres tan infaustos e históricos como Nerón, Rocky (sí también entra dentro de la categoría de ‘histórico’) o en el caso de mi perro…‘Trosky’ (ni siquiera Trotsky, con la t intermedia).
Hoy en cambio, nos resignamos a escuchar en el parque cómo los dueños llaman a viva voz en el parque a sus mascotas con nombres de personas como ‘Lucas, Mateo, Matías…’, y por un momento no se sabe quién va a responder al llamado de estos nombres, si un niño o un perro, o…a veces los dos.
En un época donde los humanos llegan a ser más generosos con una mascota que con un niño (me causan escozor las fotos de Paris Hilton cargando a su mascota en bolsos de Louis Vuitton..Bueno, en realidad todas las fotos de Paris Hilton me producen este efecto), también fue sorpresivo encontrar en mi búsqueda por la red ofertas de adopción de mascotas abandonadas por sus dueños (insisto soy nueva en el tema). Así que últimamente me estoy inclinando por buscar en los refugios de animales; acaso haya algún cachorro que al igual que muchos niños, esté esperando por alguien que les dé el amor y protección que merece todo ser vivo.
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Chevere verte escribiendo. Tu eres muy buena para eso.
ResponderEliminarI know that you will be an Award winner for best witter!
ResponderEliminarGod gave you this give, so take advantage of it! I´m SO PROUD OF YOU THAT YOU CAN´T IMAGINE!
God bless you and say Hi to Alejandro